Escribir, resumir, clasificar
El modelo grande de casa atiende a mis procesos automáticos: ordena la documentación que llega y revisa la ortografía de las noticias antes de publicarlas.
El modelo que piensa vive en mis propios ordenadores. Lo delicado no tiene que salir de casa.
Esquema simplificado: cada tarea, en el ordenador de casa que mejor la hace.
Hay información que prefiero que no salga de casa: documentos, lo que dicto, material delicado. Para usar IA con ella, la IA tenía que funcionar en mis ordenadores.
Y había una segunda razón. Quería que, si un día fallaba internet o un servicio de fuera, en casa siguiera habiendo algo capaz de pensar y trabajar.
La pregunta difícil no era «¿se puede?». Era «¿con qué modelo, en qué ordenador y para qué?». Y la respuesta no podía salir de una clasificación de internet. Tenía que salir de mi trabajo real.
«Local» quiere decir que el modelo que piensa está en casa. No que todo funcione sin internet.
Lo que dicto por voz, los papeles escaneados, el archivo de documentos, la clasificación del correo y el examen hecho con material mío. Lo procesan modelos que funcionan aquí.
Cada tarea tiene escrito qué modelo usa. Lo decido yo, según lo delicada que sea y quién la hace mejor.
Algunas tareas usan modelos por internet porque, medidos con mis exámenes, lo hacen mejor.
Para ciertos datos, la IA en casa no es opcional. Mi examen para elegir modelo, que usa material mío, solo se pasa a modelos locales.
No es una guerra. Cada tarea va donde tiene sentido, y la decisión queda escrita.
Un asistente puede pensar con el modelo de casa y aun así buscar en internet o leer una web.
No hace falta una sala de servidores. Cada ordenador, a lo suyo.
Son ordenadores de sobremesa, en casa, cada uno dedicado a lo que mejor se le da.
El modelo grande de casa vive en uno de mis ordenadores. Para elegirlo había tres candidatos abiertos, y ninguno se eligió por su fama.
Buscar en mi cerebro digital, usar herramientas, leer textos muy largos, redactar, mirar imágenes y conversar.
El primer examen era demasiado artificial. Lo rehicimos con ocho preguntas mías, con mis palabras exactas.
Vi las tres respuestas lado a lado, sin saber cuál era cuál, y voté.
Corregir 40 errores reales, puestos a propósito en textos míos, con el mismo sistema que uso cada noche.
El 25 de septiembre elegí GLM 5.3 Flash.
| Candidato | Mi voto (de 8) | Errores corregidos (de 40) | Tiempo |
|---|---|---|---|
| GLM 5.3 Flash, el elegido | 6 | 28 | 5 min |
| Candidato B | 2 | 24 | 119 min |
| Candidato C | 0 | 19 | 56 min |
Pruebas del 24 y 25 de septiembre de 2026, los tres modelos en el mismo Mac y pensando antes de responder. GLM 5.3 Flash no introdujo ni un solo error nuevo.
Lo que hoy funciona en mis ordenadores, sin enviar el contenido fuera.
El modelo grande de casa atiende a mis procesos automáticos: ordena la documentación que llega y revisa la ortografía de las noticias antes de publicarlas.
Decide si un correo es un compromiso, un aviso o ruido, en unos seis segundos. Acierta el tipo en el 98 % de mi examen.
Tres minutos de audio en unos tres segundos y medio. Con un vocabulario mío, para que acierte nombres y palabras raras.
Saca el texto de un papel escaneado en unos diez segundos por página. En la prueba, leyó bien 53 de 54 datos de facturas.
Miles de documentos de archivo, con el texto sacado en casa y una búsqueda que encuentra palabras que solo estaban en papeles escaneados.
Una imagen en medio minuto o poco más; cinco segundos de vídeo en unos minutos; un minuto de música en medio minuto. Ya he hecho con él portadas para un blog.
Una voz sintética que funciona en casa: nueve segundos de voz en cinco.
Un modelo pequeño, entrenado en casa, enlaza cada noche mis notas con sus fichas.
El archivo encuentra documentos por lo que dicen, aunque no use las palabras exactas.
Preguntas mías en las que, sin saber de quién era cada respuesta, elegí la del modelo que hoy piensa en casa.
Tener IA en casa no es montarla un día. Es que funcione cada día, y saberlo.
Por eso todo el sistema está vigilado de forma constante. Si algo se para, me entero yo antes de necesitarlo.
Un vigilante comprueba cada mañana y cada noche que cada ordenador y cada servicio responden.
Si todo está bien, calla. Si algo falla, me llega un aviso, y el arreglo se decide con calma.
Si se va la luz o un ordenador se reinicia, todo vuelve a arrancar sin que yo toque nada.
Cuando aparece un problema, se busca la causa de verdad. Este verano, uno de los ordenadores se apagaba por picos de temperatura; encontramos la causa y desde el 20 de agosto no ha vuelto a pasar.
Los primeros modelos abiertos funcionando en mis ordenadores.
Lo que dicto se pasa a texto en mi propio ordenador.
284.000 millones de parámetros funcionando en casa.
El texto de los papeles, sacado en casa.
Se examina a los tres candidatos y se elige GLM 5.3 Flash. Nacen el estudio de imagen y vídeo, la oficina de documentos y la voz propia.
Cada ordenador en su papel, todo vigilado. Empieza una nueva etapa.
Para ciertos datos, la IA en casa no es opcional.
No es desconectarse del mundo. Es que lo delicado se piense en casa.
«Yo no pregunto así.» Un examen con preguntas artificiales elige mal. El bueno se hace con tu trabajo real.
No hace falta una máquina que lo haga todo. Cada una dedicada a lo que mejor se le da rinde más.
Montarlo es un día. Que funcione cada día, y que me avise cuando no, es el trabajo de verdad.