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El Astillero

Donde mi equipo y yo trabajamos cada día. Y donde yo, además, veo mi vida entera de un vistazo.

De la idea a funcionar en un díaEquipo de 4 personas6 áreas: 3 compartidas y 3 solo míasSobre mi cerebro digitalEn el navegador y en el móvilHecho con Claude CodeDesde agosto de 2026
Vista Tareas de El Astillero: el mapa de carga
Tareas · qué hay y cuánta carga tiene el mes
Vista Hoy de El Astillero
Hoy · lo atrasado, lo de hoy y lo que viene
Vista Proyectos de El Astillero
Proyectos · cómo va cada uno y qué toca ahora
Proyectos cómo va cada uno y qué toca ahoraHoy lo atrasado, lo de hoy y lo que vieneTareas qué hay y cuánta carga tiene el mes

Recreación de las pantallas de El Astillero con datos inventados.

01

El problema

Todo empezó a finales de agosto, ingresado en el hospital. Hablando con mi IA descubrí algo que no me esperaba: yo no sabía delegar.

«Yo encargaba la faena a otras personas y, a cambio, me llenaba de tareas para comprobar que la hacían. Aquello no era delegar. Era microgestión con buenos modales.»

Mis proyectos estaban repartidos entre varias herramientas, y cada uno tenía una estructura distinta. No había forma de tener una foto global ni de saber quién hacía qué. Y cuando no ves el conjunto, solo te queda preguntar.

Lo que quería era sencillo de decir: delegar de verdad, tener un cuadro de mando común con mi equipo y vivir con menos estrés.

La historia completa, en mi blog →

02

Dos puertas, una sola verdad

Lo compartido con mi equipo y lo que es solo mío viven en el mismo sitio. Lo que cambia es la puerta.

La puerta del equipo

Entramos cuatro personas

Mis tres compañeras y yo, cada uno con su usuario y su contraseña, desde el ordenador o el móvil y desde cualquier sitio.

En el centro

Mis notas

Todo vive en mi cerebro digital, en casa. No hay una base de datos aparte ni copias que sincronizar: lo que se toca en El Astillero se escribe en la nota, y al revés.

Mi puerta

Solo entro yo

Solo se abre desde mi red privada. Ahí El Astillero deja de ser un gestor de proyectos y se convierte en el cuadro de mando de mi vida.

Áreas que se pueden compartirÁreas solo mías
QuiénÁrea 1Área 2Área 3Marca personalPersonalFamilia
Yo
Compañera A
Compañera B
Compañera C

Esquema del reparto real: cada compañera entra en una, dos o tres de las áreas compartibles. Las áreas personales solo las veo yo.

La llave va proyecto a proyecto

Aunque un área se comparta, solo entra lo que yo marco como compartido. Lo demás, ni aparece.

El candado está dentro

No se trata de esconder cosas en la pantalla: el ordenador que guarda los datos nunca envía a nadie lo que no le toca.

Dentro, todos iguales

En lo compartido cualquiera crea, completa, reasigna o anota. Y cada cosa tiene una persona que la lleva, además del equipo que la sigue.

03

La parte compartida

Lo que vemos y usamos los cuatro, cada uno en sus áreas. Son unas cuarenta pantallas; estas son las que más uso.

Hoy

Lo atrasado, lo de hoy, los próximos días y la reunión del día. Abro y sé qué toca, sin preguntar.

Cuadro de proyectos

Un proyecto por fila, con hechos y no con semáforos inventados: vencidas, sin plan, parado 30 días o en marcha. Arriba, lo que reclama intervención.

Ficha de proyecto

Situación, tareas, reuniones, avances fechados y firmados, documentos con sus versiones y el hito con su cuenta atrás. Todo el proyecto en una página.

Mis tareas y mapa de carga

Mis tareas por horizontes y un mapa de ocho semanas que enseña cuánta carga hay de verdad cada día.

Reparto

Cuántas tareas lleva cada persona, en la misma escala. Las que no tienen responsable salen las primeras.

Actividad y campana

Qué ha hecho cada uno, con nombre y fecha. La campana avisa de lo que otros han hecho y te afecta.

Reuniones

Su propio calendario, un resumen para prepararlas, las tareas que salen de ellas y sus documentos.

Crear sin desordenar

Personas, empresas, eventos, reuniones y tareas nacen directamente en mi cerebro digital, con su estructura exacta y sin duplicados.

El parte del lunes

Cada lunes a las 07:30, un resumen de qué se movió la semana anterior y quién lo movió. Sin escribirlo nadie.

04

La parte solo mía

Cuando entro por mi puerta, El Astillero se convierte en el cuadro de mando de mi vida.

Pantalla de Inicio de El Astillero: saludo, la línea del día, las tres cajas de Ahora, la agenda, las tareas por pestañas y los accesos por familias
Inicio · mi día en una sola pantalla, solo para mí · recreación con datos inventados

Un inicio que me habla

Me saluda con la luz de la hora y me cuenta en tres o cuatro frases cómo viene el día: la próxima cita, las tareas de hoy y lo que pide respuesta.

Agenda en directo

Mis calendarios en un solo sitio. Cualquier cita se convierte en tarea con un toque.

Del correo al compromiso

El correo que pide acción pasa a tarea o a proyecto, o se cierra, sin salir de El Astillero.

La nota del día

Escribo, ordeno y cierro mi día desde aquí, y todo queda en mi diario.

El Eco

Le pregunto a mi propio cerebro digital. Y me enseña qué escribía ese mismo día, años atrás.

La Semana

Planifico por roles y objetivos, reparto el trabajo por días con bloques que se arrastran y cierro la semana valorando cómo ha ido cada rol.

Mi día
  • Agenda
  • Proyectos y tareas
  • Correo
  • Nota del día
Mi cuerpo
  • Salud
  • Hábitos
Hacia fuera
  • Redes
  • Ideas
  • Cifras públicas
Las cuentas
  • Mis proyectos
  • La asociación
La máquina
  • Estado de mis sistemas
  • Accesos

Todos mis accesos, ordenados en estas cinco familias en la pantalla de inicio. Y una versión que funciona sin internet en mi portátil.

05

El viaje de un cambio

Qué pasa, por dentro, cuando alguien del equipo marca una tarea como hecha.

  1. Lo marca

    Una compañera completa una tarea, desde el ordenador o desde el móvil.

  2. Queda escrito

    El cambio se escribe en la nota de esa tarea, con su nombre y la fecha.

  3. Nada se pierde

    Antes de escribir se guarda la versión anterior. Nada se borra: cancelar es marcar.

  4. Lo vemos todos

    Aparece en la actividad del equipo, y en la campana de quien le afecta.

  5. Llega el lunes

    A las 07:30 entra en el parte semanal, junto con todo lo demás.

Y al revés: si cambio algo directamente en mis notas, en menos de veinte segundos se ve en El Astillero.

06

Un día con El Astillero

No es un horario: es lo que tengo a mano en cada momento.

  1. El parte de la semana

    Qué se movió, qué se paró y quién lo movió.

  2. El inicio

    El saludo, la próxima cita, lo que toca hoy y el correo que pide respuesta.

  3. Hoy y Mis tareas

    Lo atrasado y lo de hoy. Si surge algo, se reparte en dos toques y queda firmado.

  4. La reunión, preparada

    Su resumen, sus documentos y, al acabar, las tareas que salen de ella.

  5. La Semana

    Roles, objetivos y el reparto del trabajo por días.

  6. La nota del día

    Cierro el día y todo queda en mi diario.

1 día

De la idea, por la mañana, a tenerlo funcionando a medianoche, con Claude Code (una IA que programa). Luego, un mes de mejoras usándolo cada día.

07

Antes y después

Antes
  • Varias herramientas: un espacio compartido, otra aplicación de proyectos y otra de tareas.
  • Cada proyecto con una estructura distinta.
  • Tareas sueltas, como casillas dentro de las notas.
  • Mi lista llena de «verificar que…».
Después
  • Un solo sistema desde el 2 de septiembre.
  • Todos los proyectos con la misma estructura.
  • Tareas con responsable, fecha y una persona que la lleva.
  • Veo quién lleva cada cosa y qué ha avanzado, firmado y con fecha.
08

En cifras

4personas trabajando sobre las mismas notas
6áreas: tres compartidas y tres solo mías
80+proyectos vivos, todos con la misma estructura26 sep 2026
5.000+avances anotados, cada uno con su fecha y su firma26 sep 2026
1solo sistema, donde antes había varios
<20 slo que tarda un cambio en mis notas en verse en El Astillero
09

Cómo creció

  1. De la idea a funcionar

    La idea por la mañana y la primera versión funcionando esa misma noche. Me propuso varios nombres y elegí El Astillero.

  2. De barco a flota

    Rediseño completo: parte semanal, reparto y cuenta atrás de hitos.

  3. Entra el equipo

    La primera compañera empieza a usarlo. Decido quedarme con un solo sistema y dejamos todos los proyectos con la misma estructura.

  4. Se queda con todo

    Aprende a crear notas y se apaga del todo la aplicación anterior.

  5. Nace la parte solo mía

    El inicio que me habla, la agenda en directo y la nota del día.

  6. Quién la lleva

    Cada cosa pasa a tener una persona que la lleva, además del equipo que la sigue.

  7. Mi planificación semanal

    Roles, objetivos, líneas de trabajo y el cierre semanal.

10

Qué he aprendido

  1. No se puede soltar lo que no se ve

    Delegar no es encargar y vigilar. Es ver el conjunto, y así poder soltar.

  2. Corregir sobre la realidad

    «Ponlo en producción y a partir de ese momento ya corregimos sobre la realidad.» Lo mejor salió de usarlo cada día, no de planearlo todo antes.

  3. Ver lo que hacen los demás, estimula

    Por eso la actividad y la campana son de todo el equipo, no de cada uno por separado. Nadie tiene que preguntar qué se ha hecho: se ve, con nombre y fecha, y eso anima a seguir.

  4. La privacidad se decide dentro

    Quién ve qué se decide en el ordenador que guarda los datos, no escondiéndolo en la pantalla.

Más proyectos