Cuadro de mando
Resume en una pantalla lo más importante de todas las demás.
Para qué nos sirve: tener la foto del Servicio en un minuto, antes de cualquier reunión.
Parte de la gestión de un Servicio de Farmacia en una sola verdad, que además nos dice qué hacer cada día.
Ilustración con datos inventados: los datos reales del hospital no salen de GIA.
Un Servicio de Farmacia de hospital mueve cada día muchísima información. Solo en la parte de Gestión, lo que se compra, lo que se consume, lo que hay en cada almacén, lo que hace falta, lo que sobra, lo que se dispensa a los pacientes que se llevan la medicación a casa, y a los que están ingresados, todo lo relacionado con las terapias avanzadas, toda la gestión documental, acuerdos de gestión y mil cosas más.
Esa información existía, pero repartida en diferentes fuentes de información distintas, cada una de un sistema. Cada pregunta empezaba de cero, con una hoja de cálculo. Y la misma pregunta podía tener diferentes respuestas, según quién hiciera la cuenta. Además, no todos los sistemas codificaban igual, ni mucho menos obteníamos sinergias de bases de datos públicas, que en nuestro país hay varias, y muy buenas.
Yo quería tres cosas. Respuestas en segundos. Las mismas cifras siempre, las mire quien las mire. Y algo más difícil: que los datos no solo me contaran qué pasa, sino qué tengo que hacer.
Con una condición que no se negocia: tenía que poder poner esta información, de forma segura, a disposición de compañeros del Servicio, para que pudieran abrirla en el ordenador del hospital sin instalar nada.
Antes de hacer un solo gráfico, había que conseguir que todo hablara el mismo idioma.
Por eso lo primero no fue ninguna pantalla. Fue unir todos los datos en una sola base, donde cada cosa se relaciona con las demás por un único código: el código nacional del medicamento (el número que identifica cada presentación en España).
Todo se une por él, una sola vez. Los otros dos siguen existiendo, pero cuelgan de él.
Una carpeta que se copia al ordenador del Servicio y se abre con doble clic. Sin instalar nada.
Compras, consumos, inventario, dispensaciones y terapias avanzadas, y todo lo que llegue, relacionado y con su historia.
Se instala como una app en el iPad y en el iPhone, y funciona sin conexión. Y, desde septiembre, se le puede preguntar con palabras.
Antes de estrenarla comprobé en 25 puntos que daba exactamente lo mismo que la versión anterior, y en otros 15 que las cifras eran coherentes.
Si una carga de datos falla a mitad, la base se queda como estaba. Y un fichero que llega cortado se rechaza antes de entrar.
Nunca. Si alguna tabla necesita un identificador de paciente, se anonimiza por completo en el propio hospital, antes de salir. Y si en un fichero apareciera la identidad de alguien, la carga se detiene.
Cada herramienta responde a una pregunta concreta de la gestión del Servicio. Todas beben de la misma base, así que una cifra es la misma aparezca donde aparezca.
Resume en una pantalla lo más importante de todas las demás.
Para qué nos sirve: tener la foto del Servicio en un minuto, antes de cualquier reunión.
Una foto de cada almacén, cada día, con un semáforo frente al objetivo. Señala lo que lleva meses sin moverse, lo que sobra y lo que va a caducar.
Para qué nos sirve: no tener dinero parado en las estanterías y no quedarnos sin nada.
Sigue los compromisos anuales de gasto del Servicio, con las fechas exactas de cada acuerdo y un semáforo. Y prepara un informe en PDF para Dirección.
Para qué nos sirve: saber a tiempo si vamos a cumplir, y rendir cuentas con un documento claro.
Lo que se compra frente a lo que de verdad se usa, con años de historia: compras desde 2011 y consumos desde 2020.
Para qué nos sirve: ver tendencias y detectar desajustes entre lo que entra y lo que sale.
Los biosimilares son copias equivalentes y más baratas de medicamentos biológicos. Esta herramienta mide cuánto se usan, simula cómo cambiaría el indicador con cada regla y calcula el ahorro posible.
Para qué nos sirve: decidir dónde merece la pena actuar, servicio a servicio.
La medicación que los pacientes recogen en el hospital para tomar en casa, por servicio, por enfermedad y por zona, siempre con datos anonimizados.
Para qué nos sirve: entender cómo evoluciona la actividad, dónde crece y por qué.
Las fichas que explican a cada paciente su medicamento, con su circuito de revisión y aprobación.
Para qué nos sirve: tenerlas al día y en un solo sitio.
El seguimiento de las terapias CAR-T, que se pagan por resultados. Cada cifra lleva un botón informativo que explica qué muestra y cómo se calcula.
Para qué nos sirve: saber qué toca pagar y cuándo, y detectar registros incompletos.
Compara cada oferta de compra con lo que pagamos la última vez y con lo que consumimos en un año.
Para qué nos sirve: decidir con números, no con impresiones.
Un cuadro de mando te dice qué pasa. Yo quería uno que me dijera qué hacer.
Por eso la primera pestaña de Inventarios no es un gráfico. Es una lista de frases que empiezan por un verbo: repón, retira, reduce, ajusta. Ordenadas por los euros que hay en juego o por el riesgo de quedarnos sin algo.
Recreación con medicamentos, almacenes y cifras inventados.
Tomé una decisión que parece pequeña y no lo es: no hay que marcar nada como hecho. La lista se recalcula cada día desde el inventario. Si algo se resuelve en el almacén, mañana ya no aparece. Si no, vuelve a salir. Menos botones, menos cosas que se desincronizan.
Qué pasa desde que descargo un informe del hospital hasta que la cifra aparece en el iPad o en el iPhone.
Los mismos informes que ya saca el hospital: compras, consumos, inventario del día, dispensaciones anonimizadas.
Uno solo, en el escritorio: «Actualizar GIA». Lo demás va solo.
¿Llega cortado? ¿Trae nombres? ¿Es el mismo de ayer? Si algo no cuadra, no entra.
Entra en la base y se relaciona con todo lo demás por el código del medicamento.
Se rehacen las nueve herramientas, la app del iPad y del iPhone y la carpeta para el hospital.
Cada semana se guarda una copia de seguridad de la base. Y lo único que necesita mi ordenador encendido son los informes en PDF para Dirección: todo lo demás se abre sin él.
Las terapias CAR-T tratan algunos cánceres de la sangre con las propias defensas del paciente: se extraen sus células, se modifican para que ataquen al tumor y se le vuelven a poner.
Son tratamientos muy caros, y por eso su precio no se paga de una vez. Se paga por tramos, y una parte depende de que se cumplan uno o varios hitos, que no son iguales en todos los medicamentos. Seguirlo a mano, caso a caso y plazo a plazo, era inmanejable. Así lo sigue GIA, con un caso inventado:
Se recogen las células del paciente.
La terapia se prepara fuera y vuelve al hospital.
Se administra al paciente. Se paga el primer tramo.
Uno o varios, en los plazos que marca cada contrato. Se comprueba si se cumplen.
Se paga el tramo ligado a ese hito.
Ese tramo no se paga.
Esquema con un caso inventado.
Qué tramos vencen en los próximos 30, 60 y 90 días.
Fechas que no encajan o datos que faltan, con acceso directo al caso para revisarlo.
73 botones informativos cuentan qué muestra cada elemento y cómo se calcula. Y un modo «Presentar» para enseñarlo en una sala.
El 11 y el 12 de septiembre de 2026 rehicimos entera la versión anterior con Claude Code (una IA que programa), usando archivos con datos inventados para generar los programas que después usaríamos con los datos reales. Después, dos semanas de mejoras, usándola cada día.
La comparación es con cómo trabajábamos antes de cualquier desarrollo.
Ninguna es del hospital: esas no salen de GIA.
GIA es la tercera generación de una misma idea: que la IA trabaje de verdad en la gestión diaria de un Servicio de Farmacia.
Primera generación. Con Clowe, la IA que me acompaña, monto los primeros paneles del inventario diario y de las compras, pensados para verlos en el iPad y en el iPhone.
Presentamos la idea al PharmaChallenge 6.0: una IA que trabaja en la práctica diaria de un Servicio de Farmacia, con inventarios, cuadros de mando y valoración de ofertas.
Clowe Pharmacist gana el primer premio del PharmaChallenge 6.0. Lo conté en LinkedIn.
Clowe Pharmacist, finalista de los Premios Profesor Barea 2026. El fallo se conocerá el 10 de diciembre.
Tercera generación: una sola base de datos, las nueve herramientas y una identidad visual propia. Funcionando de punta a punta en dos días.
Llega la pestaña de acciones de Inventarios.
Cualquier asistente de IA que uso puede consultar la base, en solo lectura.
El módulo estrena un diseño propio, claro y fácil de leer, pensado para enseñarlo.
Mientras los datos vivían repartidos, cada cifra dependía de quién la calculara. Unirlos fue lo más aburrido y lo más importante.
La nueva versión solo tenía que hacer lo mismo que la anterior. Las mejoras vinieron después, una a una, con los datos delante.
Ver lo que pasa está bien. Una frase con un verbo y unos euros al lado es lo que de verdad mueve.
Para detectar consumos sin registrar probamos dos sistemas muy listos. Ganó la mía: una regla simple que cabe en una frase.
Otra IA, de otra empresa, revisó cada herramienta a fondo. Encontró errores que yo no habría visto, y cada hallazgo se comprobó con los datos antes de tocar nada.